EL MATE

Su nombre, “mate” es castellanización del vocablo quechua mati que significa vaso. Poro y Porongo, son, también, castellanizaciones de los vocablos quechuas puru y purungu, que se refieren en general a la calabaza y el segundo en particular a la de dimensiones mayores.

Las calabazas no son más que los frutos secos y despojados de las semillas, de la "lagenaria vulgaris" o "calabacera". 

En las antiguas culturas preincaicas, costeras, del Pacífico Sudamericano, se utilizaron las calabazas de la "lagenaria" para manufacturar diversos objetos de uso doméstico y funerario, según prueban  algunos hallazgos.  También se han encontrado numerosas calabazas o "mates" en enterraderos y antiguas viviendas del período prehispánico en diversas zonas del noroeste argentino: Jujuy, Salta, San Juan, etc.

Concretando, desde remotos estados culturales, incluso anteriores a la labor de los metales (cobre, plata, oro), las culturas aborígenes de las áreas costeras del noroeste y el oeste de nuestro país utilizaron las cortezas secas de los frutos de la calabacera para los más diversos usos.

Posee formas suaves, rotundas y llenas, y tiene un color entre opacado y brillante (mate, precisamente).

Se utilizan diversas técnicas en la decoración de la corteza de los "mates", por ejemplo pirograbados, negativos, burilados, pictograbados, teñidos.

Mate de calabaza
revestido en tronco
Mate de caña Mate de calabaza
con apliques modernos

Con la conquista se unieron dos grandes corrientes culturales, la incaica y, la guaranítica y con ellas,  la calabaza, "mate" y la “yerba"; la corteza del fruto seco de la "lagenaria vulgaris" con la infusión de las hojas machacadas y tostadas del "ilex paraguariensis". 

Los mates reciben de Perú la estupenda artesanía peruana: el pirograbado, el burilado, la aplicación de ornamentos de metal precioso. De las bellas artes populares guaraníticas sus elaborados vivos y la vieja tradición paraguaya de atar con fibras vegetales a los “mates", en el período de maduración del fruto, imprimiéndoles así hermosas y vistosas deformaciones lobulares, como así también los esterillados o tejidos con fibras vegetales, sustituidos en el área platense con tientos (finos hilos de cuero crudo) que cubren parte o la totalidad de la calabaza.  A estas viejas técnicas de decoración de origen indo americano han de ir sumando, al correr los tiempos, nuevos modos, motivos, materiales y diseños aportados por los europeos.

Mate de Asta Mate de calabaza  decorado Mate de calabaza original

En el área platense, el material predilecto para múltiples tareas artesanales fue la guampa, que  sustituyó a la madera o al "cocobolo" en la confección de labrados mates.  Como a sus antecesores de “lagenaria", se les coloreó muy hermosamente.  No sólo los materiales varían; también los motivos o gustos en la decoración. Los intrincados motivos geométricos, las simplificaciones y esquematizaciones de hombres y animales pasan a ser sustituídas por motivos florales y frutales y por paisajes y escenas enteras de carácter más o menos naturalista. Esta habrá de acentuarse en la decoración "gauchesca" rioplatense, de los mates de calabaza.

 

Antiguamente sólo se empleaban guardas y guirnaldas, algunas dedicatorias amorosas, unas iniciales, dos corazones entrelazados. Luego se arrollaron los temas nativistas en un arte ingenuo y no exento de atractivos: una doma, una yerra, dos criollos mateando en el fogón y otros muchos, que incluyen, naturalmente, el rancho y el ombú, o aún escenas y divisas de contenido patriótico-político.

 

En el ámbito rioplatense la artesanía de los metales preciosos alcanzó sus cumbres reemplazando el mate tradicional de calabaza.

La bombilla

Algunas versiones atribuyen el invento de la bombilla a los indígenas en la época precolombina.   Dentro de la serie de invenciones con que el indio fue mejorando la Yerba para consumirla en forma fácil y agradable, está el "sapecado" (tostado), la trituración de las hojas, la utilización de agua caliente v el uso del recipiente de calabazas con boca.  
La molestia que le provocaría el continuo comerse las pequeñas partículas de yerba lo habría llevado a utilizar primero un tubo natural, junco o caña hueca de pequeño diámetro y más o menos un "jeme" de largo (tallos del “merostachis argirenema") para succionar el líquido.  
En plan de perfeccionamiento le habría agregado luego un ensanchamiento en la base de forma esférica, hecho con finas fibras vegetales entretejidas, al que se llamó “coco". 
Se supone que esta denominación podría derivar de la voz aymará aludiendo a la similitud del extremo redondo de la "bombilla" con algunos frutos secos parecidos al fruto de la palmera; o podría originarse en la utilización de frutos de esas características, perforados, para los primeros filtros; o podría derivar de la palabra quechua "kokko" que significa "junco o tejido o trenzado fuerte de junco".  Con este último supuesto más la palabra guaraní "tacuapí" con la que se designa la bombilla se cae en la creencia de que la bombilla fue creada por los indios.

 

Otra tesis sostiene que los indios tomaban mate como infusión fría o casi fría utilizando calabazas cortadas como cuencos, al medio.  Para eso apretaban la yerba en un lado del recipiente, presumiblemente con la ayuda del pulgar, y, apoyando el labio superior en el otro extremo, sorbían de modo que tanto el labio como los dientes oficiaban de filtro.  
Para muchos españoles al comenzar a realizar esta práctica la consideraron un “vomitivo", dado que evidentemente mucha yerba entraría en la boca bebiendo de ese modo.  Sería para evitar esta incomodidad que habrían inventado, al ingresar el mate a los salones de la clase alta, un aparatito llamado "apartador".  Era una mezcla de cuchara y pequeña palanca con el cual se retenía la yerba a un lado mientras se sorbía la infusión por el otro.  Recién posteriormente se habría creado la bombilla de plata.

 

En las bombillas de plata se introdujeron numerosas variantes: el aplastamiento en la boca de la bombilla para mejor sorber la infusión; los engrosamientos, pasadores o virolas del mismo metal, para evitar quemarse los dedos; la forma almendrada del "coco" para mejor manejar la yerba, ya que oficia de bombilla y de "apartador" a la vez. 

 

La bombilla de lata fue, durante muchísimos años, la bombilla del pobrerío.  Era un tubo recto de latón, rematando en su extremo inferior por una "almendra" perforada del mismo material. Las medidas eran más o menos iguales que las bombillas de plata.

 

Existe un lenguaje del mate.  En la sabiduría popular expresa los estados de ánimo o los mensajes que se envían en silencio a quien se le ofrece.  Se manifiestan por el cómo o el con qué se lo ceba.  
Aquí van algunas de dichas expresiones:

Mate amargo: indiferencia.
Mate dulce: amistad.
Muy dulce: habla con mis padres.
Mate frío: desprecio, indiferencia. 
Con toronjil: disgusto.
Con canela: ocupas mis pensamientos.
Con azúcar quemada: simpatizo contigo.
Con cáscara de naranja: ven a buscarme.
Con té: indiferencia.
Con café: ofensa perdonada.
Con melaza: me aflige tu tristeza.
Con leche: estima.
Muy caliente: así estoy de amor por tí.
Hirviendo: odio
Lavado: calabazas o rechazo.
Con cedrón: consiento.
Con miel: casamiento.
Tapado: rechazo.
Espumoso: cariño verdadero.
Encimado: mala voluntad.
Con ombú: equivale a echarle fuera.
Cebado por la bombilla: antipatía.


Pampeano de algarrobo

Ñandubay (Zona: Entre Rios)

Mate de calabaza retobado en escroto de toro